Plantillas para ciclismo

 

plantillas para zapatillas de ciclismo

 

Puede que muchas veces te hayas preguntado sobre la utilidad de unas plantillas especiales para usar en tus zapatillas o botas de ciclismo. Tienes que saber que este es un tema con una trascendencia brutal porque es através de tus pies por donde la fuerza que llevas dentro se traslada a la bicicleta. Sin un punto de apoyo milimétricamente estudiado y adecuado a las características de tus pies que solo pueden darte unas plantillas hechas a tu medida por especialistas en biomecánica estás desperdiciando tu verdadero potencial.

 

Qué es una plantilla de ciclismo

 

Una plantilla es un material puesto entre el pie y la zapatilla ciclista con el fin de que el pie haga su trabajo de la manera más cómoda posible y también, cuando la situación lo requiera, el pedaleo sea modificado evitando ciertos movimientos que nos llevan a la pérdida de potencia, por un lado, y rompen nuestra simetría por otro. Las plantillas pueden eliminar los llamados puntos calientes que suelen desembocar en lesiones y patologías.

 

Para qué sirve una plantilla

 

Las plantillas para las zapatillas de ciclismo tienen la misión de estabilizar el pie y darle el equilibrio que necesita. Se busca que las cargas en tan importante componente de nuestra biomecánica esten repatidas de forma completamente equilibrada.
Esto hace que la simetría en la posición de ambas piernas, las caderas y la espalda sobre la bicicleta sean las más idoneas y no existan movimientos viciados que van a provocar estres, cansancio y al medio plazo lesiones.

En situaciones de pedaleo en las que, por la razón que sea, no se aprovecha el esfuerzo proporcionado por el pie, perdemos rendimiento de forma irremediable en cada pedalada, y mucho peor cuando entre ambas piernas no hay un equilibrio perfecto: surgen problemas discales, lumbalgas, desgaste del menisco, troncanteritis, inflamación del sacro y otros muchos problemas que con unas plantillas adecuadas se hubieran evitado.

 

Qué ciclistas necesitan plantillas

 

Las plantillas tienen muchas misiones: aumentar la superficie de contacto entre el pie y la zapatilla, hacer que el esfuerzo sobre la zapatilla y que ésta sobre el pedal sea homogéneo, corregir problemas de simetría entre ambas piernas y también mejorar la transpiración de la planta del pie.

Muy pocos nacen libres de disimetrías o con la capacidad de hacer cargas sobre los pedales de una forma completamente repartida. Para estas personas con tanta suerte se puede decir que el uso de plantillas podría evitarse, pero incluso para ellas, con unas buenas plantillas en sus botas de ciclismo, se mejoraría el confort del pedaleo repercutiendo en una recuperacción más rápida.

Así que es razonable decir que unas plantillas adecuadas para todos los ciclistas van a reportar beneficios siempre.

 

Cómo se hacen las plantillas

 

Varios son los procedimientos en la construcción de una plantilla. Las clínicas poseen diversas formas de proceder aunque los inicios son simpre los mismos: llegas a la consulta de un podólogo deportivo y allí crearán tu historial deportivo: lesiones que has tenido, cuánto entrenas, qué objetivos tienes, tus mejores marcas, etc.

Un analisis biomecánico, que no estático, es el siguiente modo en el proceder. Sobre una bicicleta ergométrica se observará al detalle cómo son tus pedaladas y el comportamiento del pie sobre los pedales (ángulos, tensiones de carga, puntos muertos).

En algunas ocasiones podemos salir de la prueba con un sobresaliente: no son vistas asimetrías y los puntos de apoyo gracias a la anatomía de nuestros pies es el adecuado, entre otros factores. Ello quiere decir que en unas plantillas debemos buscar simplemente un plus de bienestar: avanzar en cuanto a transpiración, mejora en la circulación del pie o incrementar la sensación de ablandamiento entre nuestra extremidad y la suela de la zapatilla.

 

Posibles molestias iniciales con plantillas ortopédicas

 

Hay corredores que al principio, cuando empiezan a usar plantillas ortopédicas para corregir asimetrías y vicios biomotóricos en su pedalada, sienten como una especie de chichón en sus pies. Se trata de una percepción completamente normal. El rectificar el pedaleo, el llevar el movimiento del pie a una dinámica maximizada por completo, requiere un tiempo de adaptación y al pricipio puede resultar incomodo.

Tras un periodo de adaptación de unas semanas no solo se va a retomar la pseudo-comodidad anterior (digo pseudo porque se trataba de una situación no óptima que solo con unas plantillas se pueden corregir), sino que va a ser una etapa nueva de confort para el ciclista al funcionar todo su cuerpo al 100 % de sus posibilidades, con los puntos de apoyo corregidos sobre la bicicleta. No solo la biomecánica habrá mejorado. El riesgo de lesiones también se habrá eliminado sustancialmente.